Partimos por reconocer que una grave crisis atraviesa el
sistema educativo panameño y que sus efectos se hacen patentes en un deterioro
progresivo de la calidad de la enseñanza y el nivel académico de nuestros
educandos, Sin duda, los docentes de todos los niveles, incluido el
universitario, debemos asumir la parte de la responsabilidad que nos
corresponda en dicha crisis adoptando un cambio de actitud, crítico y
autocrítico, necesario para impulsar los cambios y mejoras que el sistema
requiere.
Nosotros rechazamos
tajantemente que la causa de la crisis del sistema educativo esté en los
docentes y/o en sus demandas salariales, como sostienen las autoridades del
Ministerio de Educación y ciertos medios de comunicación, pero el origen
esencial de la crisis del sistema educativo está en la crisis social,
económica, política, cultural y moral, mejorar el sistema educativo parte por
entender la verdadera causa de sus crisis, y que el conjunto del país, no sólo
los educadores, tomen medidas reales y serias para cambiar el rumbo
catastrófico por el que discurre la nación panameña .
El sistema educativo
superior en Panamá a pesar de ser un
sistema joven, también ha acumulado viejos problemas y presenta debilidades
nuevas que afectan sus resultados. La educación superior se encuentra en el
centro de contundentes críticas acerca de la misión, de los procesos y
resultados que ofrece a la sociedad.
Muchos análisis revelan la incoherencia y desarticulación de este nivel
internamente y en relación con el resto del sistema educativo; sus altos costos
de operación, la débil calidad y pertinencia de su oferta académica y las
inequidades en las oportunidades de estudio que ofrece.
Igualmente, apuntan a la creciente
burocratización de sus organizaciones, el lento desarrollo de la investigación
y la innovación tecnológica, la poca relación con los sectores productivos y el
Estado; las prácticas pedagógicas tradicionales en su tarea docente; la
insuficiente evaluación y reflexión sobre el funcionamiento de sus instituciones
y programas y los resultados obtenidos; la escasa utilización de las modernas
tecnologías de la información y la comunicación en la enseñanza, la
investigación y la difusión; y la falta de una clara visión compartida de su
papel frente al futuro

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