Docentes comprometidos y
con Vocación de Enseñanza
El sistema educativo está
cambiando: introducción de nuevas tecnologías en el aula, programas bilingües,
adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior… son sólo algunos de los
últimos cambios en los que se está trabajando y que afectan directamente al
ejercicio de la profesión de docente. Un día a día que se ve dificultado por
los recortes económicos y ajustes que se han tenido que hacer en el ámbito
educativo como consecuencia de la crisis y que afectan a todos los centros en
mayor o menor medida.
Retos para la formación integral de docentes:
- Una formación de profesores integral toma en cuenta tres niveles de trabajo: subjetivo-individual (concepciones previas del profesor); objetivo individual (habilidades y competencias docentes); y objetivo-público (transferencias en-la-acción.
- En los procesos de formación de profesores que pretendan una verdadera transformación se debe implicar el logro y consolidación de transferencias planificadas y transferencias-en-la-acción.
- La transformación de la práctica del profesor de educación básica.
- Dejar una capacidad instalada de formadores de profesores de educación básica.
Ahora, ante los nuevos
desafíos de nuestra sociedad y de la educación, debemos partir de nuevos marcos
antropológicos que conciben al ser humano como un ser rico en potencial y
posibilidades, un ser creador, en permanente diálogo con el mundo. Estas nuevas concepciones no sólo deben darse
con respecto al alumno que ha de educarse, sino también con respecto al ser
humano-maestro que es parte esencial del proceso educativo.
La educación es un proceso en
el que las personas, los ambientes y los elementos pedagógicos se relacionan
como parte de un todo que no puede fragmentarse. Un aspecto es reflejo del
otro, la acción de un elemento de este proceso define a los otros. Por lo
tanto, no puede plantearse un concepto de ser humano para formar a los alumnos
sin que en el maestro esté implicado en esta concepción. Esta imagen de ser
humano es encarnada por el maestro en su ser y actuar cotidiano y es él quien,
como representante de la sociedad, hará posible desde sí mismo nuevas
relaciones y marcos pedagógicos en los que se podrá desplegar el potencial del
ser humano. En nuestros días es necesario ubicar a los maestros junto al
alumno, en el centro del proceso pedagógico, ya que la formación de este último
no puede separarse de la actuación y la concepción del maestro. Una educación
que sea capaz de generar cultura para la construcción de nuevas sociedades no
puede ni podrá darse si no es en la co-construcción y en la co-creación que
surge de la interacción entre quienes dialogan en el espacio educativo
cotidiano.
Con los conocimientos
adquiridos y un fuerte compromiso moral como elementos de un proceso de
cambios, en los cuales los nuevos paradigmas educativos cobran un sentido
realmente social, en la cual la educación integral u holística deja de ser una
utopía inalcanzable y se convierte en una realidad alcanzable, porque ahora
entendemos finalmente la importancia de como docentes ser un medio en el
proceso de enseñanza.

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